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La necesidad de gestionar adecuadamente la prevención de riesgos es tan incuestionable como la de gestionar cualquier otra área clave para la estabilidad y la productividad en la empresa. Además de ser una obligación legal para el empresario, de la que se pueden derivar consecuencias muy negativas en los ámbitos sancionatorio y penal, influye muy directamente en el aumento la productividad, la reputación corporativa y en la valoración e imagen de marca.

Además de cumplir con los requerimientos legales, el contenido de los servicios de PREVENGES está orientado a esos objetivos, a través de la mejora en las condiciones de trabajo y de la integración de la Prevención en los sistemas de gestión de la empresa.

Estos servicios se dividen en dos grandes áreas citadas a continuación:

 

ESPECIALIDADES MÉDICAS

ESPECIALIDADES TÉCNICAS


El Real Decreto 681/2003, de 12 de junio (BOEnº 145, de 18 de junio) sobre la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores expuestos a los riesgos derivados de la formación de atmósferas explosivas en el lugar de trabajo. Este Real Decretotranspone al ordenamiento jurídico español la Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo1999/92/CE, de 16 de diciembre.

El Real Decreto 681/2003 regula la prevención y protección de los trabajadores por exposición al riesgo de explosión, que puede tener su origen en la formación de atmósferas explosivas con apartados similares a los de otras normativas también destinadas a la protección de los trabajadores: evaluación de los riesgos, medidas de prevención y protección contra los mismos, coordinación de actividades, formación e información de los trabajadores. Establece así una serie de obligaciones del empresario con objeto de prevenir las explosiones y de proteger a los trabajadores contra éstas.

Se establecen además algunas obligaciones específicas: la clasificación en zonas de las áreas de riesgo, las características específicas que deben cumplirlos equipos instalados o introducidos en las zonas clasificadas y la obligatoriedad de recoger todos los aspectos preventivos que se hayan desarrollado en la empresa en un documento de protección contra explosiones, sin que ello implique la duplicidad de la documentación ya elaborada en virtud de la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales.
 
Real decreto REAL DECRETO 393/2007, de 23 de marzo, por el que se aprueba la Norma Básica de Autoprotección de los centros, establecimientos y dependencias dedicados a actividades que puedan dar origen a situaciones de emergencia. BOE nº 72 de 24 de marzo BOE n. 72 24-03-2007

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OBLIGATORIEDAD DE
LA EVALUACIÓN ERGONÓMICA

La evaluación ergonómica a partir del concepto amplio de bienestar y confort, deberá exigirse A TODAS LAS EMPRESAS cualquiera que sea su actividad, ya que uno de los principios preventivos recogidos en los Arts. 14.2), 3), 15.1.d) y 15.1.g) de la LPRL lo justifica y fundamenta al establecer como pauta preventiva en todos los casos.

Art. 15.1.d): “Adaptar el trabajo a la persona, en particular en lo que respecta a la concepción de los puestos, así como a la elección de los equipos de trabajo y de producción, con miras en particular a atenuar el trabajo monótono y repetitivo y a reducir los efectos del mismo en la salud.”

Art. 15.1.g): “Planificar la prevención buscando un conjunto coherente que integre en ella la técnica, la organización del trabajo, las condiciones de trabajo, las relaciones sociales y la influencia de los factores ambientales en el trabajo”.

No obstante, dado que la primera obligación de las empresas conforme al art 15.1.a) de la citada Ley es la de evitar los riesgos, y sólo se evalúan los riesgos no evitados, la obligación primera de las empresas en esta materia será la de identificar y analizar los peligros de que puedan existir riesgos ergonómicos, y sólo en el caso de que existan se procedería a su evaluación.

Está claro, por tanto, que dicha exigencia deberá determinarse en función del tipo de trabajo frente al que nos hallemos, de este modo es preciso establecer los criterios o indicadores que deberán guiarnos en la selección de los distintos niveles de exigencia, esto es, un nivel básico o de identificación y análisis, y un nivel avanzado o de evaluación propiamente dicha.
 

EVALUACIÓN PSICOSOCIALES

Hoy en día toma especial relevancia la valoración de los riesgos psicosociales en el marco de la prevención de riesgos laborales, aunque no siempre nos hallamos frente a situaciones de esta índole sino a problemas de clima laboral que deben abordarse de forma distinta.

Cabe la posibilidad de intervenciones puntuales y específicas en aquellos casos que el ejercicio de la Vigilancia de la Salud así lo evidencie y aconseje. En estos casos estamos en disposición de realizar un estudio pormenorizado del foco de problema y diseñar la pertinente actuación correctora.

De entre las metodologías utilizadas por nuestro equipo técnico para la realización de estas valoraciones, podemos destacar los siguientes:

Un psicólogo industrial, técnico superior en PRL, se encarga de ayudarles a realizar la evaluación de riesgos psicosociales en su empresa.

Fases:
  • Apoyo en la planificación de la evaluación de riesgos (muestra válida, información y consulta a comité de Seguridad y Salud y presentación completa de servicios)
  • Consultoría y toma de datos cualitativos y/o cuantitativos (cuestionario y entrevistas)


Asesoría y consultoría en la realización de los siguientes informes:
  • Análisis de riesgos psicosociales
  • Planificación de medidas correctoras
  • Estadísticas comparativas de resultados
 

Estos cursos deben ser impartidos por técnicos de seguridad vial laboral cualificados , en nuestro caso los técnicos de PREVENGES Consultores están acreditados por la Universidad de Valencia.

Prevenir los accidentes de trabajo es uno de los grandes retos a los que deben enfrentarse actualmente las empresas y la sociedad actual. Estos accidentes cuestan la vida a más de mil trabajadores anualmente, ocasionando además un elevado coste económico (costes salariales, daños en vehículos y/o instalaciones, investigación del accidente, pérdida de producción, etc.) y de imagen para las empresas en las cuales suceden dichos accidentes. Con el objetivo de reducir la siniestralidad relacionada con los accidentes de tráfico y como resultado del pleno del 25 de Julio de 2007 de la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el trabajo, se decidió poner en marcha una nueva campaña dentro de su plan de acciones prioritarias en empresas de ámbito nacional. El incremento de la demanda de profesionales capaces de dar una respuesta eficaz ante la problemática de los accidentes laborales de tráfico, incorporando a los sistemas de prevención de las empresas y a los servicios de prevención ajenos nuevas herramientas específicas de evaluación y gestión de accidentes de tráfico en misión, justifica la necesidad de ofertar el Diploma de Postgrado en Seguridad Vial Laboral.

Los accidentes de tráfico son una de las primeras causas de mortalidad en las sociedades modernas, y por lo tanto, la conducción de un vehículo, dado los riesgos que entraña, debe ser considerada como una actividad de intervención prioritaria para la gestión de la prevención de riesgos laborales. El accidente de un trabajador en la carretera es, a la vez, accidente de circulación y accidente laboral.

Accidente de circulación: Es aquel que se produce, o tiene su origen, en una vía o terreno objeto de la legislación sobre tráfico, circulación de vehículos a motor y seguridad vial, en el que esté implicado al menos un vehículo en movimiento.

Accidente laboral (de tráfico: Toda lesión corporal que sufre un trabajador con ocasión o como consecuencia de su trabajo, tanto en el trayecto de su domicilio al centro de trabajo y viceversa (in itinere)como durante su jornada laboral (en misión).-

Accidente “in itinere”: Es aquel que sufre el trabajador al ir al trabajo o al volver de éste. Hay 3 elementos que han de concurrir en un accidente in itinere: – Que ocurra en el camino de ida o vuelta. – Que no se produzcan interrupciones temporales en el desplazamiento de entrada o salida del trabajo. – Que se emplee el itinerario habitual.

Accidentes en misión: Son aquellos sufridos por el trabajador en el trayecto que tenga que realizar para el cumplimiento de la misión. En este sentido podemos diferenciar entre: – cumplir con las tareas propias de su actividad, caso de transportistas, mensajeros o conductores de servicios de transporte.

Conductor esporádico: aquel que utiliza el vehículo de forma no continuada, pero que debe realizar desplazamientos fuera de las instalaciones de la empresa para cumplir con las tareas de su trabajo. En el caso considerado, puesto de trabajo “profesor de práctica”, concurren las dos situaciones de accidentes, tanto las de in itinere como las de misión, por lo que consideramos merece una especial atención y un estudio individualizado de los riesgosa los que está expuesto el trabajado.
 
Estos cursos deben ser impartidos por técnicos de seguridad vial laboral cualificados , en nuestro caso los técnicos de PREVENGES Consultores están acreditados por la Universidad de Valencia.

Un Plan de movilidad es un modelo sistemático de estudio de los hábitos y pautas de desplazamiento de los trabajadores en un determinado ámbito territorial, con el fin de buscar la forma más sostenible, segura y saludable posible de realizarlos.

  1. La primera fase consiste en conseguir el interés de toda la empresa: la correcta valoración de los intereses de las partes, el compromiso de participación de los trabajadores con la colaboración de los sindicatos y la dirección de la empresa, con el propósito de asignar objetivos realistas y asequibles tanto socialmente como económicamente.

    Es fundamental asignar un responsable del proyecto que coordine, informe y dé publicidad interna de los logros y escollos del plan. Todo ello sólo se consigue con una alta motivación para el cambio, y en esta fase se debe tener en cuenta que el cambio de actitud de toda la empresa será seguramente el objetivo estratégico a conseguir, un objetivo que no es fácil.

  2. Análisis y diagnóstico de la movilidad de todo el personal de la empresa, como una situación de partida: Cuando se realiza el diagnóstico es importante conocer cómo accede cada trabajador al centro, qué medio de transporte utiliza y cuánto tiempo emplea en el desplazamiento. En el lugar de trabajo se debe conocer la situación de las plazas de aparcamiento de vehículos y también si hay plazas para motos o bicicletas, no sólo en la empresa sino también en los alrededores.

  3. Realizar el plan de movilidad, con una definición de objetivos realistas y asumibles social y económicamente, deberá incluir:
    • Elementos de diagnóstico
    • Objetivos generales que se quieren conseguir, realistas y asumibles
    • Actuaciones previstas para cada problema detectado
    • Calendario de trabajo y programa de actuaciones
    • Organización y acciones necesarias para seguir el programa
    • Canales de comunicación internos y externos que se utilizarán
    • Si se realiza con detalle cada acción no se debe olvidar el presupuesto que comporta y los costes económicos que implica

  4. Implantación del plan, creando estados de sensibilización y dando mucha información: Para realizar una implantación correcta es necesaria la figura del responsable del proyecto, quien, a ser posible, debe tener relación jerárquica o ser el responsable de los planes de seguridad de la empresa, debe responsabilizarse de implantar las acciones del Plan de movilidad y de realizar su seguimiento, además de “alimentar” la comunicación del proyecto canalizando la información del proceso e implicando a toda la empresa.

  5. Valoración del plan, con un seguimiento y una evaluación de sus objetivos para mejorarlo, corregirlo y, si se da el caso, ampliarlo.

    Los planes de movilidad deben ser un proceso dinámico y participativo y nos pueden servir, además de para mejorar la movilidad, para detectar carencias en aspectos de seguridad vial y, por qué no, para mejorar el clima laboral, consiguiendo una empresa más unida en un esfuerzo individual que al final repercute colectivamente en la mejora de la seguridad y del medio ambiente.

IMPORTANTE: Las empresas que realicen planes de movilidad y seguridad vial podrán reducir las cotizaciones a la Seguridad Social.
 
Las actividades con riesgo de exposición al amianto, en la actualidad, están reguladas claramente por un conjunto de requisitos legales de obligado cumplimiento por parte de los empresarios. El RD 396/2006, de 31 de marzo concentra buena parte de los requisitos empresariales a cumplir asociados al riesgo de exposición al amianto, sin que ello implique dejar en el olvido el cumplimiento de otros requisitos legales.

La Ley 31/95 de Prevención de Riesgos Laborales (PRL) determina el cuerpo básico preciso para establecer un adecuado nivel de protección de la salud de los trabajadores frente a los riesgos derivados de las condiciones de trabajo.

Como desarrollo de esta Ley (art. 6), cabe mencionar aquellas normas reglamentarias que están relacionadas con la posible exposición de amianto en el ámbito laboral que se trata aquí y que son:

  • RD 665/1997 de protección de la salud de los trabajadores frente a la exposición a agentes cancerígenos en el trabajo, BOE 124.
  • RD 1627/1997 sobre disposiciones mínimas de seguridad y de salud en las obras de construcción, BOE 256.
  • Real Decreto 396/2006, de 31 de marzo, por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud aplicables a los trabajos con riesgo de exposición al amianto, actualmente en vigencia.
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